Las personas discapacitadas se encuentran con muchos obstáculos en el desarrollo del día a día. Si necesitan desplazarse hacia algún lugar (oficinas, bar, colegio, supermercado, etc) el camino puede convertirse en insoportable o imposible si no cuenta con unas instalaciones adaptadas que faciliten su paso. Simplemente en su propio domicilio puede darse el caso de que no disponga de un ascensor y, por tanto, impide poder salir de la casa o depender de una persona que la desplace hasta fuera del hogar.
Esta es una de las primeras barreras con las que se enfrenta pero, no es la única, las calles tampoco tienen las infraestructuras imprescindibles que eviten una caída o un acceso idóneo, esto también sucede al entrar en cualquier centro donde no hay rampas y luego verse con un mostrador a gran altura. Lo mismo ocurre cuando se quiere hacer uso del transporte público (en el caso de un discapacitado físico), las dificultades son múltiples y a cada movimiento que se quiera realizar.
Lo que conlleva estas barreras es que limitan la autonomía personal del individuo al realizar todo tipo de actividades diarias y son ellos mismo lo que se preguntan sino tienen derecho a disponer de esas facilidades (infraestructuras) y adquirir la igualdad con respecto a las personas que no tienen discapacidades.
Si hablamos de personas ciegas y sordas siempre se han reconocido como incapacitadas o impedidas y se han visto excluidas por la sociedad y sin posibilidades de formar parte de ella, ya que no han participado de manera activa con el resto de comunidad y no han entablado relaciones con el exterior.
Un factor fundamental que hace que estas personas no se encuentren integradas y disponer de unos derechos de igualdad, es el acceso al trabajo. Este es un aspecto esencial para la integración en la sociedad y ser participe de ella. Pero el acceso a un empleo tienen sus complicaciones y a pesar de que, en la Constitución Españlo en el Art. 35, se habla de que las personas discapacitadas pueden disfrutar del derecho al trabajo tampoco se cumple. Por tanto, su situación de discapacidad crea rechazo en las empresas a la hora de contratarlos y aún teniendo las leyes que exigen un porcentaje de trabajo destinado a estas personas, no se las incluyen.
Estos problemas con los que cuentan las personas discapacitadas pueden derivarlas a ser personas excluidas sociales, laborales, de sus derechos humanos, caer en pobreza... Hay que actuar para evitar y prevenir que más personas lleguen a sentirse excluidos porque la sociedad no posibilita su adaptación e integración.
Páguinas visitadas:
http://www.derechoshumanosya.org/node/753

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