Esta exposición me ha gustado bastante, especialmente, por el tema o contenido que se ha tratado, salud mental, centrándose en el TOC y el suicidio. Al ser un tema muy desconocido por la sociedad y tener una imagen social oculta y estigmatiza, las personas que sufren trastornos metales quedan aisladas de la sociedad y son rechazadas al ser consideras “locas” e incapaces para llevar una vida “normal”. Los compañeros/as han querido plantear lo que es “normal” y “anormal o no normal” ya que se trata de una construcción social y de manera personal, los individuos en base a sus experiencias y culturas consideran e interpretan conductas dentro de los patrones de normalidad.
La introducción al tema ha sido curiosa porque nuestros compañeros nos estaban dejando sorprendidos puesto que nos costaba creer las formas de intervenir por medio de los tratamientos terapéuticos (sangrías, climoterapia, labectomia frontal) con estas personas. Se nos hace difícil comprender que estos tratamientos existan pero desde hace pocos años, eran los métodos que se implantaban para “curar” a las personas con trastornos mentales y aún quedan algunos restos de estos métodos (control famarcológico, centros especializados, camisas de fuerza...). Además, retiraban al individuo de la sociedad para rehabilitarlo y después de este proceso, lo resocializaban para su posterior incorporación a la sociedad, asumiendo que era la solución para su integración plena en el contexto provocando, realmente, un aislamiento que impedía el contacto con la vida real durante un temporada y tratándolos como un “peligro” de contagio para el resto de ciudadanos, por lo que, da lugar a impulsar y reforzar los prejuicios y estereotipos negativos sobre estas personas y llevarlos a situaciones de exclusión social ya que, además de la falta de apoyos y redes sociales, no cuentan con las mismas posibilidades de acceso al mercado laboral y estudios y, la convivencia con ellos se convierte muy complicada creando otros tipos de problemas a las personas que viven con ellos. Fue a partir de 1970, cuando se produce el cambio de los métodos terapéuticos por la llamada psicología positiva.
Según lo que nos comentaron los compañeros, la salud mental no se puede considerar una patología sino que se trata de distintas respuestas o formas de adaptarse a unas circunstancias. Muchas de estos trastornos mentales surgen por el ambiente, estilo de vida, problemas personales o sociales, etc., o pueden ser de carácter genético. El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) se trata de pensamientos “raros” para nosotros y que para la persona que sufre el trastorno le supone reaccionar con ciertos comportamientos para reducir la ansiedad que le provocan los pensamientos.
La sociedad tiende a señalar como culpable de sus actos a la persona que sufre el trastorno mental pero ésta, en el caso de tener TOC (que genera obsesiones como: temor a contaminarse, a causar daños a otros, escrupulosidad, necesidad de simetría y, compulsiones como: lavarse y lavar, asegurarse de cerrar la puerta, ordenar, etc.), no puede controlar los pensamientos generadores de una elevada ansiedad y estrés que le lleva a estar continuamente realizando una acción a pesar de tener consciencia de que no es lógica la acción pero, sus pensamientos internos son más fuertes y se ve obligado a ejecutarla. Por tanto, el trastorno se construye y no se nace con el y tampoco es transmitido por el aprendizaje o educación pues, que un niño aprenda una conducta “anormal socialmente” como abrir siempre el armario tres veces antes de coger un abrigo puede aprenderse pero, no significa que el niño que aprende la conducta del padre/madre que tenga TOC tenga los pensamientos obsesivos y compulsivos que le impide desarrollar su vida de manera normal sino que, en su aprendizaje se le ha enseñado a realizar esa tarea de esa forma pudiendo desarrollar su vida sin que un día realice esa acción.
El TOC provoca muchos problemas sociales para las personas que lo sufren, de los más importantes puede ser el desconocimiento que se tienen de la enfermedad por parte de la sociedad que carece de esa información y esto conlleva, que familiares que tienen hijos/as con este trastorno metal adquieran una conducta sobreprotectora al temer que le suceda algo o pueda causar daño a alguien, no los comprenden, le aportan poco apoyo y acaban aislándolos por miedo y por no saber como tratarlos. Esto genera también su falta de formación pues suele aparecer en la adolescencia y abandonan los estudios, posteriormente, se encuentran con problemas para acceder a un empleo tanto por la falta de formación como por los prejuicios que la sociedad tiene sobre estos trastornos mentales. Estos estigmas y prejuicios son una de las grandes barreras que impiden llevar a cabo una vida normal. Por otro lado, las intervenciones son prácticamente todas asistenciales desde los hospitales (que son escasos) y cada vez mas, el apoyo de las ONGs y asociaciones tienen un papel importante para actuar y crear vías alternativas de tratar a personas con trastornos mentales más allá de lo meramente médico o farmacológico.
También nos han hablado del suicidio, actos de autolesiones que conllevan la intención de morir. El suicidio si es más conocido que el TOC por la sociedad pero desde los valores culturales, en nuestra sociedad, es un tema tabú y se piensa que hablar de suicidio incita a hacerlo y por tanto, hay una escasez de información y se desconocen las señales tanto verbales como no verbales para poder prevenir o actuar ante una situación de este tipo. Cuando una persona se suicida es debido a la falta de respuestas ante una situación con la que tiene una lucha interna y acaba tomando la vía del suicidio como medio para acabar con el dolor que le provoca no saber cómo actuar ante tal situación que le crea un malestar tan grande. Pienso que el tener el suicidio como algo “prohibido” y “oculto” genera, en primer lugar, el desconocimiento sobre lo que es y segundo, que la propia persona que encuentre la solución a sus problemas a través del suicidio no conozca las ayudas con las que puede contar, otras salidas a sus circunstancias difíciles, no sea consciente del daño que genera a otras personas, etc., ya que se puede hacer frente a las dificultades contando con la ayuda de los demás y la intervención de profesionales.
El papel del educador social dentro de este ámbito parece que no está muy presente pues, al ser un tema que desde siempre ha estado tratado por psiquiatras y por vía médico-sanitaria y teniendo los fármacos como medios de control, se deja a un lado la aportación de la dimensión social y educativa para mejorar la vida de las personas que sufren trastornos mentales y las personas que conviven con ellas. Por ello, la figura del educador social se encontraría en el desarrollo de la Terapia de Exposición y Prevención de Respuestas (EPR), tratando de enseñarles a vivir con su enfermedad y a la sociedad a saber desenvolverse con ellos y aprender a tratarlos, es decir, aprender a convivir todos en un mismo espacio y sin prejuicios perjudiciales para el desarrollo de la vida. La enfermedad mental no llega a curarse totalmente pero si se puede conseguir la reducción de ansiedad y estrés y el establecer una vida normalizada en el contexto.
Por otra parte, el educador social también existe dentro de asociaciones de salud mental y servicios de rehabilitación, trabajando con el individuo con el trastorno y con los familiares y sociedad ya que se requiere de muchos apoyos y redes sociales para mejorar las condiciones de vida, por ello, se realiza acompañamiento para resocializar al individuo y fomentar las relaciones interpersonales. Uno de los ejes fundamentales para que tengan éxito los programas de intervención es centrarse en las potencializades de los individuos y comunidades para actuar y dar respuestas efectivas. Por medio de la implicación de todos se puede alcanzar una mejoría en la vida de estas personas y evitar el aislamiento y rechazo que empeora la enfermedad pues, la falta de apoyo es uno de los grandes problemas que se les presentan a las personas con enfermedades o trastornos mentales.
En algunas ocasiones, el educador social tendrá funciones que no corresponden a su papel pero, como se ha dicho en muchas otras ocasiones, según el trabajo y el colectivo con el que se interviene habrá que adaptarse o adquirir funciones que formalmente no corresponden al educador.
Pienso que la exposición ha estado muy cargada de contenidos teóricos ya que, a pesar de ser muy interesante dos horas se hacen “pesadas” con tanta teoría. He echado en falta algunas dinámicas más participativas o vídeos que mostrarán aspectos que contaban. Por otro lado, la expresión de todos los miembros del grupo es excelente y emplean un lenguaje muy clara. Muestran que saben desenvolverse en público y responden a las dudas que se plantean con seguridad. Al tener un tema desconocido se generaban muchos debates y esto también, ha sido la causa de que no les diera tiempo de ajustar el tiempo a todo el material que traían preparado.
En este vídeo se manda un mensaje sobre la necesidad de sensibilizar a la sociedad sobre el TOC, y aportar conocimientos sobre este trastorno. Es creado desde una asociación especializada en este tipo de trastorno mental. Se refleja perfectamente la ansiedad que genera los pensamientos a la persona y los temores que se crea en caso de no realizar la acción. También se muestra la necesidad de una atención más allá de la médica, por tanto, la actuación de psicólogos y educadores sociales para hacer frente al problema pues la intervención social ayuda a controlar el estrés y la mente, que es la que crea todos los pensamientos que te impiden desarrollar un vida sin realizar determinadas acciones.
En este vídeo se manda un mensaje sobre la necesidad de sensibilizar a la sociedad sobre el TOC, y aportar conocimientos sobre este trastorno. Es creado desde una asociación especializada en este tipo de trastorno mental. Se refleja perfectamente la ansiedad que genera los pensamientos a la persona y los temores que se crea en caso de no realizar la acción. También se muestra la necesidad de una atención más allá de la médica, por tanto, la actuación de psicólogos y educadores sociales para hacer frente al problema pues la intervención social ayuda a controlar el estrés y la mente, que es la que crea todos los pensamientos que te impiden desarrollar un vida sin realizar determinadas acciones.
