El consumo de drogas está muy presente en el día a día en la sociedad (universidades, bares, botellones, celebraciones, fiestas populares, etc.). Tanto jóvenes como adultos se encuentran inmersos en un entorno donde hay un alto consumo y venta de drogas. En el caso del alcohol, se usa como medio socializador y que permite entablar interacción con otros individuos, por ello, socialmente no está mal visto este consumo y por tanto, las personas que hacen uso de estas sustancias no son consciente de que mediante el abuso de ellas corren el riegos de generarse una dependencia.
Los adolescentes son el colectivo que se encuentran en un situación de mayor riesgo de empezar a consumir drogas. A partir de los 12-13 años comienzan a tener curiosidad de conocer y experimentar situaciones y sensaciones nuevas. Por curiosidad y diversión se empieza a consumir alcohol y tabaco que, posteriormente, suele o puede convertirse en un consumo más frecuente, ya que lo utilizan como medio para sentirse identificados y pertenecientes al grupo de amigos con el que se relacionan. Esto puede llegar a ser un problema cuando pasa a convertirse en una adicción y depender de las drogas para poder desenvolverse en las situaciones que se pueden presentar a lo largo de la vida.
El consumo de drogas puede incentivarse por varios factores: por la influencia o presión del propio grupo de amigos, existencia de conflictos familiares que te llevan a consumir como vía para evadirte del problema. Dentro de la familia también pueden darse situaciones en la que se desatiende al joven en este tema, puesto que no se le ofrece una información y conocimiento del peligro que corre haciendo uso descontrolado del alcohol u otras sustancias, y éstos (los padres) son un pilar muy importante para poder orientar a sus hijos a no caer en problemas de adicción, por tanto, la comunicación entre padres e hijos es necesaria, puesto que los niños tienen que tener un referente para poder guiarse en su vida. Si se da el caso, de que dentro del entorno familiar se dan situaciones de consumo de drogas, violencia, conflictos, etc., el niño tiende a reproducir lo que observa en el ambiente en el que se relaciona y forma.
La escuela es otro agente importante y por ello, debe proporcionar información y campañas de carácter preventivo o uso normalizado de consumo drogas, para orientar al alumno y así, motivarlo para desarrollar una vida más saludable y favorecedora para su bienestar y futuro deseado. Actualmente, las campañas de prevención sobre el consumo se dan a edades más tempranas y desde tercero de primaria, en Andalucía se ha creado un programa llamado DINO, a través del cual se promueven estilos de vida saludables. Ofrecen información y sensibilizan a los niños sobre el peligro que causa el consumo irresponsable y abusivo, centrándose en las sustancias: tabaco y el alcohol, las drogas legales que más se consumen y que a la entrada de la adolescencia tienen lugar los primeros contactos sin tener consciencia de lo que puede suponer a la larga tanto para la salud, como para el desarrollo social del joven.
Por otro lado, nos encontramos con la influencia de los medios de comunicación , agente por el cual se trasmiten muchos estereotipos y prototipos (conductas, actitudes, pensamientos, etc., sobre la adolescencia) y crea “normalización” de muchos comportamientos como pueden ser: consumo de alcohol, cannabis, fracaso escolar, embarazos no deseados, delincuencia, etc., que confunden y contradicen los conocimientos e ideas que se pueden transmitir por la escuela o familia. Por ello, hay que destacar que el adolescente entre todos los agentes sociales, en esta etapa de la vida, está más influenciado por parte de los amigos y medios de comunicación, ya que son con los agentes con los que se sienten más identificados y mantienen un continuo contacto con ellos.
Al igual que el consumo de alcohol y tabaco, que son dos de las drogas que más se consumen y que su acceso está favorecido por el hecho de ser consideradas drogas legales y pueden obtenerse sin cumplir con los requisitos de la normativa, existen otras drogas como el cannabis que también se está convirtiendo en una de las drogas más consumidas y la cual es catalogada por los jóvenes como “droga no fuerte” y creen tener un control moderado. Posteriormente, están otras drogas como la cocaína, heroína, alucinógenos, etc.
Uno de los factores que también inciden a que este consumo en adolescente sea abundante, especialmente, los fines de semana, es que en muchos municipios hay una falta de alternativas de Ocio y Tiempo Libre, que no permite motivar a los jóvenes a realizar actividades nuevas y creativas. Para luego, ser ellos mismos quién tomen la iniciativa de proponer planes diferentes a ir al botellón pues hay diversidad de actividades culturales y de ocio que crean también socialización e interacción con el grupo de iguales. Tampoco se fomenta a los jóvenes a que participen dentro de asociaciones juveniles, pertenecer a una banda de música, grupo de baile, etc., por tanto, los jóvenes nada más que optan por la opción de consumir drogas como medio de diversión.
El problema de alcoholismo en una persona tiene graves consecuencias a nivel familiar, puesto que a parte de afectar, a la persona de manera individual a su organismos y sistema nervioso central, se producen muchos trastornos en el comportamiento, pérdida de memoria y desconfianza hacia las personas que tiene en su entorno. Cuando la familia es consciente del problema de la persona alcohólica, suelen darse cambios en la relación con ese miembro y presentarse discusiones frecuentes, promesas de abstinencia no cumplidas, agresiones verbales o llegar a agresiones físicas, entre otras conductas.
Ante una situación de alcoholismo la familia suele reaccionar de forma poco efectiva puesto que no posee información y conocimientos sobre el origen y las causas con respecto a la entrada al consumo de esta droga. Normalmente, se culpa a la persona que consume y se deja a un lado otros factores sociales que pueden influir en el motivo del consumo.
La iniciativa de dejar de consumir cierta sustancia es muy complicado cuando se ha llegado a la adicción, una persona adictiva y que depende de la droga diariamente, puede llegar a quedar excluido de la sociedad y difícilmente, puede seguir manteniendo sus relaciones, trabajo, familia, etc. Pero, a la hora de dejar la droga, se necesita de ayuda y de un tratamiento, todo ello, contando con el apoyo de las personas cercanas y también profesionales. Es muy importante reforzar el autoestima de las personas, promover un futuro mejor y para ello, no es sólo necesario eliminar la sustancia de la vida de esa persona, sino que hay que producir cambios en el modo de pensar, actuar, sentir de la persona, para poder producir ese cambio deseado. Se debe motivar y es fundamental, la integración por medio de la interacción y relación con otras personas.
Desde Aclaje llevan a cabo los procesos de rehabilitación tomando como punto de partida que el alcoholismo es una enfermedad. Tratan de enseñar cual es la enfermedad del alcohol a las personas que se van a rehabilitar y establecen pautas para salir de esa situación. Sus intervenciones, por medio de terapias, se realizan en diferentes niveles: sociales, psicológicos, tiempo libre, médica, etc. Dentro de estos tratamiento se le enseñará a la persona nuevas conductas diferentes a la bebida que le pueden proporcionar la recompensa que percibía que recibía cuando consumía alcohol.
Es importante, que en el tratamiento del alcoholismo no sólo se considerarse al sujeto en su individualidad, sino que el grupo familiar también debe implicarse en la lucha por salir de este problema. Por tanto, desde esta asociación, cuando la persona cuenta con un apoyo social (amistades o familiares) estable, que se puedan implicar en su rehabilitación, les piden participación en el proceso para seguir de manera activa las indicaciones del equipo terapéutico, posibilitando la rehabilitación de la persona alcohólica. En caso de que las persona, no cuente con apoyos familiares (solteros) o se encuentren en situaciones de exclusión social o que la familia haya rechazado ayudarlo, el proceso de rehabilitación es más lento y el nivel de recuperación más bajo.
A los familiares también hay que enseñarles nuevos patrones de conducta en las relaciones interpersonales dentro del entorno familiar. Cada uno de los miembros de la unidad familiar debe establecer su papel y rol dentro de la familia. Y de manera conjunta, tanto con la colaboración y esfuerzo de familiares y el sujeto en rehabilitación la recuperación es mucho más favorable y el sujeto, puede ver que cuenta con elementos que le permiten crear nuevas expectativas de futuro dejando fuera el alcohol.
Resolver el problema de la adicción es posible siempre y cuando se cuente con el esfuerzo tanto por parte de la persona que tiene el problema pues ella debe aceptar su adicción y tomar la iniciativa de pedir ayuda a profesionales, el apoyo permanente de familiares u otras redes sociales, y un tratamiento completo trabajando todos los niveles (sociales, salud, psicológicos, etc.) que se han visto perjudicados a causa de las consecuencias negativas que le ha creado el alcohol a la persona en su vida.
Macarena, nos quiso hacer reflexionar sobre lo inconsciente que somos los jóvenes de hoy día al creer que no abusamos de las drogas. Y, es un problema (y una “pena”) depender de ellas para poder divertirse y sentirte bien en un ambiente de fiesta y rodeados de amistades y personas desconocidas.