La inmigración en Andalucía es un fenómeno que tiene gran importancia debido al aumento de la población inmigrante que ha existido en años anteriores, aunque actualmente se presenta un porcentaje disminuido (como consecuencia de la crisis económica y los pactos de retornos que se implantaron) pero, esta inmigración ha generado y sigue creando cambios sociales en la propia comunidad. La visión de los movimientos migratorios varía en función de la perspectiva de la persona que emigra a la percepción de las personas del lugar de acogida al que llega el inmigrante.
Los motivos por los que se dan estos movimientos migratorios son de carácter económico o por turismo/ocio. Uno de los graves problemas que se da en la sociedad española y andaluza es que no se acepta la diversidad cultural, el hecho de que en un mismo territorio convivan personas procedentes de otros países provoca problemas de racismo y discriminación hacia aquellos individuos inmigrantes (latinos, africanos, asiáticos, procedentes de Europa del este, etc.). La sociedad andaluza se mueve por el etnocentismo y por ello, los individuos se cierran a los valores, creencias y patrones de comportamiento de nuestra cultura y no reconoce la variedad cultural (diferencias) que puede crear un enriquecimiento muy bueno para la comunidad. El factor cultural es esencial para que tenga lugar la integración y cohesión de los inmigrantes y esto lleva una mejor convivencia y participación de los inmigrantes entre la comunidad. Al no ocurrir esto, sucede el caso contrario, el rechazo a las personas inmigrantes, su aislamiento y desplazamiento.
La mayoría de los inmigrantes cuando llegan a Andalucía se encuentran con situaciones muy complicadas para poder desarrollar su vida. Las leyes reguladoras de la inmigración impiden su adaptación y sus posibilidades de acceso a los recursos que favorezcan su incorporación a la sociedad, un factor fundamental es el trabajo, ya que es un medio que proporciona independencia económica y genera redes sociales, contactos con personas tanto de su país como los del país de origen. Pero, en una sociedad donde está de por medio el capitalismo y en momentos de crisis, los individuos autóctonos refuerzan los estereotipos y etiquetas negativas creados hacia los inmigrantes que vienen por motivos sociolaborales y por ello, temen la llegada de personas de fuera puesto que piensan que son los causantes de que no tengan empleo ya que ellos “les quitan o roban el trabajo”, simplemente tienen en cuenta este asunto, porque no profundizan las circunstancias que se les presentan a los inmigrantes, los cuales se encuentran en una situación de irregularidad o ilegales, donde no tienen derecho a nada y además, se le une la discriminación por parte de los ciudadanos, el no disponer de ayudas por parte de las administraciones públicas y enfrentándose a conflictos policiales por querer expulsarlos y devolverlos a sus tierras. Los ciudadanos autóctonos no tienen en mente que, aquellos inmigrantes que tienen la “suerte” de tener un puesto de trabajo viven unas condiciones laborales inexistentes ya que se someten a una explotación inhumana para conseguir un salario mínimo para poder alimentarse, pues en caso de tener estudios no pueden trabajar en el país con esa titulación por la falta de convalidación de estudios. Son los propios empresarios los que prefieren a los inmigrantes como trabajadores al darles importancia a sus producciones y beneficios que recogen con ellos. La pésima o escasa regulación y control de estos hechos, permiten que sigan existiendo y por tanto, se crea un círculo vicioso donde cada uno mira por sus intereses. Esto conlleva que las personas que trabajan de forma regular (con sus condiciones de trabajo reguladas e idóneas) tengan desconfianza lo cual favorece el rechazo y la generación de más estereotipos y prejuicios en contra de los inmigrantes.
Este rechazo provoca en los inmigrantes que se aíslen entre ellos y creen guetos que perjudican en mayor medida su situación de discriminados y excluidos sociales ya que se congregan en un territorio determinado sin entrar en contacto con el resto de población. Que la población autóctona permita estas estructuras de categorías y que los propios inmigrantes las creen imposibilitan la mezcla, las relaciones mutuas y las influencias entre unos y otros, que sería lo idóneo para eliminar la segregación e incentivar la interculturalidad y la diversidad de culturas.
Pienso que muchos de los inmigrantes “estabilizados” en el territorio andaluz, quieren difundir su cultura e identidad propia, darla a conocer y acercársela a la población andaluza para que se les acepte y reconozca. Esto puede desarrollarse por medio de las asociaciones o peñas donde entren en contacto con vecinos andaluces e inmigrantes. En estos espacios tratan todos los aspectos deficientes en la vida de los inmigrantes como puede ser su legalidad, cuestiones jurídicas, derechos humanos, etc. con ello, se quiere lograr que los inmigrantes se sientan parte de la comunidad, sentirse personas y además, puedan convivir en un lugar donde sea posible las relaciones interculturales y las diferentes prácticas culturales.
Todos estos obstáculos a los que tienen que hacer frente los inmigrantes que vienen por razones sociolaborales, no se las encuentran los inmigrantes que residen en Andalucía por motivo de ocio o turismo. Esto es debido a que la población no teme por que estos les quiten el trabajo al asociarlos con poseer buenas condiciones económicas, pagas administrativas (por jubile), etc. y por tanto, tienen un fin diferente en Andalucía que contribuye a su desarrollo. Estos inmigrantes si son recibimos con agrado, no hay rechazos hacia ellos y no son considerados como un peligro para la estabilidad y condiciones de vida de Andalucía. Todos estos pensamientos se tienen arraigados a ese tipo de inmigración a pesar de que, estas personas suelen aislarse más de la población autóctona al no depender de contactos con personas autóctonas para desenvolverse en la comunidad.
Por todo ello, puedo decir que existe mucha desigualdad de trato entre unos inmigrantes (por motivo económicos) y otros (motivo de ocio), al igual que de derechos y condiciones de vida. Este problema no es sólo causado por lo propios ciudadanos que no aceptan la diversidad cultural, no eliminan los estereotipos y por ello, no entran en contacto con los inmigrantes para conocer su realidad sino que es la propia política y el fenómeno de la globalización, el cual causa que muchos países entren en pobreza y trabajen para conseguir mayor riqueza los países más desarrollados. De esta forma se dificulta la integración de estas personas que no pueden subsistir en sus países de orígenes y, a través de las legislaciones impiden tanto mejorar sus situaciones en sus países como permitir que busquen vías alternativas en otros países, sólo se mira por los intereses de los países occidentales, sin tener presente el quebrantamiento de todos los derechos humanos.
La exposición ha estado bien aunque pienso que le ha faltado profundizar en algunos aspectos que se han menciona muy de pasada, como ha sido el tema de los recursos que tienen a disposición los inmigrantes, el papel de los profesionales, pues creo que existe algunas asociaciones que se centran en tema de inmigración y que cuentan con medios para dar respuestas a estas personas, como es la Fundación Sevilla Acoge, de la cual vino el año pasado una trabajadora a contarnos sus funciones y donde se llevan a cabo diversos proyectos en coordinación con otras fundaciones como CEPAIM (que está más centrada en la gestión de los retornos voluntarios, medida de las que nos hablaron los compañeros). Se han quedado muchas lagunas en el tema de las dificultades con las que se encuentran los inmigrantes en España de carácter administrativos pues al explicarlo por medio de la dinámica se han dado casos concretos pero no se ha profundizado en todas las alternativas o vías de solución que se pueden dar en cada caso. El aspecto que más interesante me ha parecido, del cual no tenia ningún conocimiento es el de los acuerdos de reciprocidad entre los países de la UE para que cumplan con la orden de expulsión de los inmigrantes, me ha resultado una normativa a través de la cual quieren evitar que el inmigrante tenga estancia en tierras diferentes a la de origen “a toda costa”.
Los inmigrantes que vienen por cuestiones económicas, normalmente, tienen diferentes factores de riesgo que influyen en la entrada de exclusión social como es el desconocimiento del idioma, falta de estructuras familiares, bajos salarios, baja autoestima, entre otros, pero uno de los factores que más impacto puede tener para crear sus condiciones de vulnerabilidad es la invisibilidad en la que se encuentran dentro de la sociedad, si el propio Gobierno no reconoce sus derechos y no quiere que estas personas sean partícipes en la sociedad, los ciudadanos en general, pueden adoptar unas actitudes más pasivas y apoyar las tomas de decisiones gobierno o movilizarse por el lado contrario, para dar a conocer la realidad de estas personas y luchar por la búsqueda de sus derechos e integración dentro del país.
Nuestros compañeros/as han conseguido crear una clase con un ambiente participativo ya que lo han explicado todo de manera dinámica y sencilla, y han empleado la imaginación para reflejar los prejuicios que tenemos hacia los inmigrantes cuando realmente no se conocen sus características ni las condiciones que les han traído hasta aquí.
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