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domingo, 20 de febrero de 2011

LA DESADAPTACIÓN SOCIAL. Lectura de Montserrat Snasch y Carmen Ponce.

En relación a los términos desadaptación social e inadaptación social, existen multitud de definiciones pero no es fácil distinguir los matices que caracterizan cada concepto y por ello, suelen emplearse como sinónimos. Por este motivo, en ocasiones se hace un mal uso de ellos cuando nos referimos a una situación concreta en la que se ve envuelta un individuo.

Todos estos conceptos hacen referencia a una situación difícil o problemática que impide al individuo participar en la sociedad plenamente.

Tanto la inadaptación social como la desadapatación social depende de la cultura de la sociedad y del momento histórico en el que se de. A esto se suma el subjetivismo: la opinión o atribución que le asocien los ciudadanos a un comportamiento determinado. Un comportamiento normal o desviado puede ser determinado en base a: el comportamiento en sí, contexto en el que se produzca, sujeto que manifieste esa conducta, quién lo evalúa y las consecuencias de ese comportamiento.

El proceso de socialización tiene un papel muy importante ya que va a determinar, en gran medida, que un individuo se adapte el medio. Para ser “adaptado” hay que adquirir unas normas y patrones de comportamiento que están establecidos en la comunidad. Pero ¿quién determina esos comportamientos?, una persona que se salga de estas limitadas pautas de comportamiento va a ser catalogada como inadaptada o desadaptada y, normalmente, se va a culpar al individuo de estar en situación desadaptada al no cumplir con la “normalidad” de la sociedad. Por esta razón, los agentes socializadores que están en interacción con los niños en la etapa de la infancia, deben asumir un rol adecuado para generar en el niño unas habilidades, conocimientos y conductas que le permitan integrarse en el ambiente y evitar los mayores riesgos que se pueden asumir cuando el niño pasa a la etapa de la adolescencia, momento en el que se desvincula en mayor medida de la familia y escuela y, se deja influenciar por los grupos de iguales que pueden cambiar su forma de ver la vida al completo y adquirir otras pautas de comportamiento que se desvíen de lo considerado “normal”, lo que puede causar una situación de inadaptación y problemas que le impidan ser un individuo integrado.

Este problema no es de carácter personal, exclusivamente, sino que también está implicado el ambiente del individuo, se trata de una interacción medio-individuo. A la hora de intervenir para solucionar una situación de inadaptación no debe estar centrada en la personalidad o forma de ser del individuo, sino que se debe prestar atención al ambiente familiar concreto del individuo y mirar al alrededor (entorno) para analizar todos los factores que pueden incidir en tal circunstancia.

También hay que tener en cuenta que el contexto donde se produce la desadaptación puede ir variando y cuando se interviene, ese mismo contexto puede haber cambiado por lo que, hay que estudiar las causas iniciales del problema y los elementos presentes que siguen manteniendo esa situación.

Los profesionales debemos tener presente todo lo que engloba una situación de desadaptación o inadaptación social y además, emplear técnicas adecuadas a cada caso concreto, para extraer de cada individuo sus habilidades interpersonales para conocer el problema de manera global (causas y efectos), que el individuo tome conciencia de su problema y tome una actitud de resolución. Es importante crear relación entre profesional y usuario idóneo para que el propio individuo se sienta apoyado y vea las alternativas o vía de solución del problema.

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