El tema de esta exposición me ha gustado mucho al no tratarse ni hablar sobre él en casi ninguna de las asignaturas y nunca, se ha profundizado en conocer los problemas a los que tienen que hacer frente las personas ciegas a la hora de hacer su vida diaria lo más “normal” que le permita el medio exterior y las personas que le rodean.
También me ha creado interés adquirir más información sobre el tema porque el año pasado, realicé un curso de idioma de signo donde siempre nos relacionaban ambas deficiencias sensoriales y además, también se aprende el idioma para ciegos pues se pueden presentar casos de sordociegos. Lo que más nos destacaron a lo largo del curso y que yo misma pude comprobar al estar en contacto con personas sordas (los propios profesores), es la desconfianza que tienen hacia los demás en su primer contacto directo con una persona desconocida, por tanto, para generar cierta cercanía lo primero que hacen es establecer un signo que identifique a cada persona y se lo asigna la persona sorda y a raíz de ahí, ya empieza a establecer una relación más cercana y generando confianza con el tiempo, experimentas momentos de todo tipo con ellos (humor, tristeza, emociones, etc.) pero siempre evitando crear situaciones que resulten incómodas o se consideren faltas de respeto hacia la persona sorda (ej: hablar mirando hacia otro lado donde no te pueda ver la boca). Por todo ello, las personas ciegas y sordas desarrollan y potencian al 100% el resto de sentidos y con estas capacidades se desenvuelven naturalmente en todo momento.
Centrándome en las personas ciegas uno de los principales problemas que se les presenta es la movilidad y la comunicación. En caso de quedarse ciegos con el tiempo tienen cierta ventaja al poseer de las vivencias y recuerdos de los espacios pero, una persona ciega de nacimiento, tiene que entender desde un principio el contexto a través del tacto, sentido que se convierte en la vía para acercarse al medio ambiente y poder adquirir una orientación del espacio, por otro lado, están los sonidos y la información que reciban de las personas que les acompañen o le ayuden en su aprendizaje.
Sentir las formas, texturas, temperaturas de las cosas que existen es el vínculo que le posibilita a esta persona estar conectada con el mundo en el cual tienen los mismos derechos que cualquier otras persona para disfrutarlo y para ello, deben disponer de alternativas, recursos y servicios que utilizar para adaptarse al contexto, obtener información, comunicarse con los demás, realizar actividades de ocio, socializarse dentro de un grupo, etc., por tanto, tener una educación que le prepara para luego, integrarse con el resto de sociedad de manera normalizada ya que se convierte en una persona con autonomía e independencia para llevar a cabo todas sus tareas diarias.
Estas capacidades y habilidades, como nos explicaron nuestros compañeros/as, la pueden obtener asistiendo al centro de recursos educativos, “Luis Braille” en Sevilla, institución donde disponen de muchos recursos y gracias a ello, le ofrecen una atención idónea para desarrollar sus habilidades (apoyo psicosocial, técnicas de obtención de autonomía, acceso a la información, aprendizaje del braille para comunicarse, atención educativa, ocio, empleo, etc.) todo ello, para alcanzar un nivel alto de bienestar en su vida y autonomía que es esencial para pode valerse por sí mismo diariamente.
Otro pilar básico para el aprendizaje de estas personas es la familia, la cual tiene que considerar la situación normal y hacer que el niño se esfuerce para desarrollar las tareas pues no hay que caer en el error de crearle dependencia ya que puede generarle miedo al mundo exterior y estancar su aprendizaje cuyas consecuencias más graves, son el aislamiento social y deterioro emocional (un factor importante a tratar para que la persona tenga un ajuste emocional y sentimental idóneo para sentirse bien con ella misma).
Para que estas personas puedan tener una movilidad segura, el entorno exterior tiene que estar dotado de una equipación adecuada y adaptada a este tipo de discapacidades, como bien nos comentaron las compañeras, en la ciudades hay muy buenas instalaciones (excepto el tema de los sonidos en los semáforos) pero ¿y en los pueblos?, en localidades más pequeñas no están habilitadas las calles y espacios públicos para proporcionar la autonomía móvil de las personas ciegas y por ello, se crea un obstáculo para desenvolverse en su ambiente. Esto provoca desigualdad de oportunidades, lo cual es un problema donde se tiene que actuar para eliminar estas barreras.
Hablando sobre el desarrollo de la exposición ha estado bien pues nos han transmitido bien el contenido y por medio de las dinámicas que han realizado, se mostraron las dificultades a las que se enfrentan las personas ciegas y la forma de aprendizaje y potenciación de los otros sentidos. Pero, por otro lado, algunos miembros del grupo estaban muy nerviosos y parecían inseguros de lo que comentaban y no transmiten una información interiorizada en base a la experiencia que han tenido al visitar el centro y en relación a todo lo que han investigado y han tenido que guiarse mucho de las anotaciones que disponían. A pesar de ello, han dejado claro que las personas ciegas cuentan con muchos recursos, especialmente por parte del ONCE, la organización que mejor interviene con esta discapacidad y que suele ser la puerta de entrada de los ciegos puesto que, desde la familia, SS.SS y los oculistas derivan a las personas que presentan síntomas de tener problemas de visión graves. A través de esta institución se proporcionan los recursos necesarios para el aprendizaje y formación laboral de estas personas.
El papel de los educadores sociales es muy amplia (de apoyo a otros profesionales, para fomentar la autonomía, desarrollar habilidades sociales, proporcionar medicinas, etc.) y se comprueba que no se puede limitar un perfil exacto que determine las funciones que se deben desempeñar como educador social ya que, en base a las necesidades y recursos que se disponen hay que realizar tareas que desde el aprendizaje teórico no se asignan como propias del educador sino de otros profesionales, pero hay que tener en cuenta que de cada experiencia se pueden adquirir competencias nuevas a la que nos adaptamos y pueden formar parte de nuestro papel en base a la especialización que obtengamos y las necesidades que se requieran cubrir.
Lo que más destaco de todo lo aprendido es que, las personas ciegas pueden vivir la vida con total independencia (como se refleja en el vídeo de “21 días ciega”) y son capaces de todo pero, requieren de un aprendizaje previo y de la colaboración de distintos agentes e instituciones (familias, instituciones especializadas, instituciones públicas equipadas, profesionales, redes sociales, etc.) para disfrutar de un igualdad de oportunidades.
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