Este seminario ha tenido como tema la intervención que se hace con las familias y menores y para ello, hemos contado con la colaboración de una educadora social, Pilar, que forma parte del equipo encargado del Programa de Tratamiento Familiar en Polígono Sur que se realiza desde el Ayuntamiento de Sevilla. Pilar nos explica que se trata de una intervención intermedia entre los SS.SS comunitarios y los centros de acogidas o de menores.
Ahí que decir, que no se dio mucha información nueva con respecto a las otras tres conferencias referentes al tema de familia pues, se ofreció una información general sobre los problemas que se presentan en las familias que viven en situaciones de riesgos y donde se toma como elemento principal y de máxima importancia para trabajar con la familia, el menor o menores que conviva en una familia desestructurada y con problemas sociales y en un entorno degradado o considerado marginal.
Con este tratamiento una de las metas que se quiere alcanzar es no llegar a la separación de los menores de sus familias ya que supone un gran cambio tanto para los chicos como para los padres y, genera nuevos desequilibrios en sus vidas, aunque se dan situaciones en las que se tienen que considerar la separación la manera más idónea para que el niño esté protegido y pueda desarrollarse adecuadamente, ya que el desarrollo y evolución de éste es la base para que tenga un futuro próspero y no llegue a encontrase en condiciones de exclusión social, sino una vida dentro de la sociedad y favorable.
El hecho de que los profesionales tomen la decisión de “separar” a los hijos de sus padres y que asuma la tutela la diputación de Sevilla no supone que los niños no puedan ver de nuevo a sus padres, es más, en los casos en que durante el tratamiento con la familia, ésta vaya cambiando y adquiriendo unos modos de vida donde desaparezcan los mayores riesgos y se creen cambios buenos para que el niño vuelva a su hogar, se llevará a cabo una rehabilitación familiar con todo los miembros para una adaptación del niño con su familia y empezar a desarrollar una vida saludable y con condiciones beneficiosas para el menor y la familia en general.
Este programa se pone en marcha en aquellas familias que por su propia voluntad y aceptación consideren oportuno la intervención de los profesionales para estudiar sus situaciones y poder resolverlas. Desde los servicios sociales comunitarios antes de derivar una familia a protección familiar se ofrecen todos los recursos posibles hasta que consideran ya la necesidad de otro tipo de intervención más especializada y que atienda todos los factores de riesgos y problemas que se presentan dentro de una familia.
Lo que considero que han reflejado todas las profesionales que nos han visitado y trabajan en este ámbito, es que son situaciones muy complejas con muchos elementos a tener en cuenta pero miran siempre por el bienestar del menor. En todos los casos (o casi todos) se evita separar el niño de la familia y por ello, siempre se intenta arreglar los problemas que generan desequilibrio en la familia y son la causa de poner en riesgo el desarrollo del niño, pero aunque se basan en la protección del menor no quiere decir que vayan en contra de la familia. Para poder hacer frente día a día a estas situaciones delicadas y donde algunos padres consideran al profesional como una amenaza y que no les proporciona soluciones, los profesionales deben contar con capacidades y habilidades a tener presentes para intervenir con las familias para manejar las situaciones o conflictos que se puedan crear. Para tomar las decisiones adecuadas hay que reflexionar y hacer auto-críticas teniendo delante todo los problemas y factores de riesgo del menor pues está en las manos del profesional el futuro del niño. Se debe trabajar los prejuicios que se tiene sobre el colectivo con el que se trabaje y los problemas personales de cada miembro de la familia, así como entender las distintas culturas y valores que asignan los individuos a la vida, la empatía y otras habilidades sociales son fundamentales para establecer una relación de confianza y entendimiento mutuo acompañado del respeto entre las personas y evitando las relaciones de “colegeo” sobre todo con los menores, pues hay que tener presente los objetivos de las intervenciones.
En este tipo de intervenciones lo que es necesario es una intervención interdisciplinar, ya que se presenta en cada caso, un puzzle deshecho y para llegar a la resolución del problema se debe unir cada una de las piezas. Para ello, cada profesional (psicólogo, educador, trabajador, pedagogo, etc.) debe aportar sus datos obtenidos en cada intervención para trabajar en base a la información que se dispone desde cada uno, pues ser requiere de una visión desde todos los ángulos, amplia y donde se conozcan todas las necesidades de cada persona implicada dentro de un problema.
Pienso que se ha “machacado” un poco el tema de infancia y familia puesto que, a pesar de ser un tema interesante, se han empleado cuatro conferencias al mismo ámbito, y se deberían de haber aprovechado para tratar otros colectivos, aunque bueno, las próximas ya tienen temas variados que me imagino que también serán de interés.

No hay comentarios:
Publicar un comentario