El desarrollo sostenible implica un reparto equitativo del producto de la actividad económica, hecho que no sucede en nuestro país, pues abunda el reparto desigual y las diferencias de acceso entre los ciudadanos a las oportunidades y posibilidades a nivel socio-económico.
En este texto se muestra como con el paso de los años, estando el país gobernado bajo distintos partidos políticos (PSOE y PP), la creación de formas de trabajo diferentes no han determinado la disminución de la exclusión social ya que los trabajos precarios, de baja productividad y bajos salarios, no proporcionaran un nivel adecuado para subsistir y mantener un mínimo de vida en las familias. También se refleja como el aumento del crecimiento económico en algunas etapas en España, tampoco ha estado acompañado de una reducción visible de la pobreza.
Actualmente, el índice de pobreza en España está en unos niveles muy alto (siendo datos de carácter objetivos y estadísticos) y, es el desempleo uno de los factores que provoca menos cohesión social puesto que la falta de ingresos y capacidad de adquisición de bienes y servicios de primera necesidad, te desemboca en una situación de vulnerabilidad, pobreza y exclusión social. Estas circunstancias están muy vinculadas con la falta de empleo, de acceso a una vivienda, de acceso a los recursos sanitarios, estado de salud deficiente y también supone una barrera a la formación y educación a lo largo de la vida, la cultura y el ocio. Cuanto más largo sea el período de tiempo en situación de pobreza mayor es el grado de exclusión de la actividad social, cultural y económica.
Con la crisis económica, en muchas unidades familiares quedan algunos miembros en paro y tienen que recurrir a la familia, que se usa como pilar de ayuda, siendo un determinante de la mayor o menor condición de pobreza y exclusión social. Muchos jóvenes que se emanciparon, se ven en la necesidad de volver a su núcleo familiar para subsistir, pues necesitan recibir recursos económicos por parte de sus familiares para sobrevivir. Hay otros casos, en que todos lo miembros de la familia quedan en paro y esto condiciona entrar en condiciones de pobreza y exclusión social.
Uno de los colectivos más vulnerables hoy día, son los jóvenes, muchos de los cuales dejaron su formación para trabajar en la construcción, eje por el cual se ha basado la económica de España y se ha desmantelado con la llegada de la crisis, quedando estos jóvenes sin cualificación y sin recursos económicos para mantener el nivel de vida que habían desarrollado, y con posibilidades mínimas de acceder a un nuevo empleo sin formación académica. Además, los jóvenes formados tampoco tienen acceso al mundo laboral porque no se crean puestos de trabajo. Por otro lado, las mujeres son otro grupo vulnerable, que lo han sido a lo largo de toda la vida, al estar recluidas al mundo del hogar y el cuidado de hijos y mayores, y vivir en condiciones de desigualdad laborales con respecto al hombre, actualmente, es una de las más afectadas. También los mayores de 45 años desempleados, discapacitados que siempre han estado más rechazados y los inmigrantes, los cuales cubrían puestos de trabajo que no “querían” los españoles y en el presente han sido sustituidos por éstos, provocando que los inmigrantes caigan en peores condiciones de las que ya vivían cuando tenían un trabajo precario.
La falta de cualificación básica es un obstáculo a la inclusión social, que se agrava en una sociedad y economía basada cada vez más en el conocimiento, donde los medios de comunicación, la tecnología e Internet son instrumentos fundamentales para estar conectados a la dinámica en la que se mueve la sociedad, pero el hecho de que haya lugares donde no hay conexión a estos avances tecnológicos, aumenta los déficits de cohesión social. Estas innovaciones y avances están generando nuevas situaciones o riesgos de exclusión social y reducción de la cohesión social (como la brecha digital con respecto a los ordenadores, móviles, mp3, redes sociales, etc.). Estas brechas generan nuevas dificultades de acceso a los empleos, al desarrollo personal y a la participación dentro de la ciudadanía.
La reducción del abandono a temprana edad del sistema educativo ha de ser entendida como un efectivo mecanismo de prevención de futuras situaciones de riesgo de pobreza y exclusión social. Un reto en nuestra sociedad, es que desde las políticas públicas, se prevengan las desigualdades educativas, desarrollando intervenciones efectivas tempranas y adaptando los sistemas escolares para que sean capaces de dar respuestas a las necesidades y características de todos los alumnos (inmigrantes, alumnos que vivan en entornos desfavorecidos, discapacitados, etc.) y formarlos en relación a las nuevas exigencias de la sociedad del conocimiento. Debe desarrollarse una educación de carácter inclusivo pues es un factor esencial para promover la cohesión social, ya que los antecedentes socioculturales de los alumnos tienen una importancia relevancia sobre las oportunidades de acceder a cualquier nivel de educación y formación.
Se debe emplear más gastos público en educación para poder desarrollar y extender sistemas de formación a lo largo de la vida, para crearse como instrumentos de formación para los grupos más vulnerables y reducir las desigualdades de acceso a la educación, invertir en educación significa también reducir desigualdades sociales, laborales y económicas.
Debido a todos los cambios que se han producido en la sociedad a nivel tecnológico, sociales, económicos, políticos, etc., se han generado transformaciones en la mentalidad de la ciudadanía. En el momento actual, existe mucha incertidumbre sobre qué sucederá en el futuro próximo y lejano, y esa sensación no gusta a los ciudadanos pues, ahora desconfían del Estado del Bienestar del cual han dependido desde su implantación, pero ya no se puede asegurar que nos vaya a aportar las ayudas y prestaciones que hacen falta, pues los recortes sociales y las políticas sociales en general se debilitan por prevalecer el ámbito económico, ya que es el pilar que “levanta” a todo el país y si éste no funciona bien, los aspectos sociales son los que salen más perjudicados y por tanto, los ciudadanos los que más sufren y tienen que “colaborar” para poder seguir adelante y recuperarse el país.
Las personas no nos podemos dejar llevar por los estereotipos sociales que nos han difundido desde pequeños, no nos podemos conformar con las condiciones actuales por justificar todos los problemas de carácter social a la crisis, las personas deben ser capaces de analizar su realidad y actuar ante las consecuencias.
Es inexplicable como habiendo recursos económicos no se han organizado bien las políticas públicas y sociales para crear mejores niveles de vida y no exclusión que es lo que más ha aumentado. Es necesario impulsar esas políticas públicas y sociales que profundicen en la cohesión social y no en la ruptura social.
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