En la sociedad se crean situaciones de exclusión social y marginación que no son consecuencias exclusivas de los propios individuos sino que es resultado de la interrelación individuo-medio. Ahora bien, las respuestas que se dan desde la sociedad pueden ser inadecuadas para solucionar tales circunstancias y esto prolonga más la existencia de situaciones injustas y de exclusión. Por tanto, estos problemas derivados de factores sociales e individuales deben tratase de manera global, incluyendo todos los aspectos influyentes.
Se debe hacer un análisis de la realidad muy complejo para no actuar equivocadamente y dar respuesta a “problemas” que la sociedad no tiene realmente y, ante aquellos que sí existen y perjudican el desarrollo de la vida de individuos-grupos, no se tomen medidas efectivas.
Tampoco se puede pedir a la sociedad que acepte ciertas realidades cuando por medio de campañas y publicidad se da una imagen negativa y perjudicial sobre algún problema (drogas, robos, violencia, enfermedad mental, adicciones, etc.), genera rechazo y no aceptación. Con respecto a lo que señala Jaume sobre las medidas de prisión, es cierto que es necesario una resocialización de las personas que han sido aisladas del medio exterior, de sus redes sociales, trabajo, etc., pero pienso que es un medio para crear “justicia” en situaciones que generan mucho daños y repercusiones psicológicas, sociales, de salud, etc., en los individuos que sufren de manera directa o indirecta situaciones como son: los homicidios, violaciones, violencia hacia las mujeres/hombres, etc.
También creo que están muy mal compensados estos castigos, algunas veces injustos e innecesarios, respecto a los delitos que se cometen. Además, no es la única vía para solucionar problemas, sino que es el camino más fácil que se emplea desde la política.
Haber permanecido en la cárcel crea exclusión social, por ello, hay que actuar y desarrollar un proceso de socialización adecuado previamente, para no llegar a realizar ciertos actos en contra de otros seres humanos y que son considerados socialmente “delitos penalizados”. Además, desde la cárcel se llevan a cabo terapias e intervenciones de resocialización para adquirir habilidades sociales, comunicativas, ser consciente de los actos “antisociales”, etc., que te permite acercarte a la realidad del exterior y ha prepararte cuando se vuelve a incorporar en la sociedad donde, se debe continuar trabajando para que la adaptación sea favorable para el desarrollo de su vida y el de las personas de su alrededor. Este es un papel que asume o debe asumir el educador social o trabajador social, y por muy complicado que se nos presente las circunstancias, la intervención puede tender efectos positivos y se puede llegar a adquirir capacidades nuevas para incorporarse a la sociedad como un ciudadano más y sin estar estigmatizado por el resto. Para ello, también hay que trabajar de manera general con los ciudadanos, no ofreciendo unas imágenes y mensajes negativos y de rechazo hacia las personas que han estado en prisión pues, esto genera miedo que se interioriza y es muy difícil de eliminar y, se actúa con ese miedo con las personas que se han etiquetado socialmente como “peligrosas para la sociedad”.
Esto ocurre por la tendencia a dar respuesta de carácter formal a los problemas y sin realizar un estudio profundo de la realidad que ha vivido la persona o grupo estigmatizado. Actuando de esta forma se fomenta el estigma y no se da un apoyo o confianza en su posible recuperación y adaptación, por tanto, son desocializados y excluidos sociales. Evidentemente, lo preferible es intervenir antes de que surja el problema, actuar ante las condiciones y factores de riesgos en los colectivos que puedan verse envueltos en situaciones de exclusión.

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