El tema de trata y tráfico de personas, es un asunto muy desconocido a nivel social a pesar de ser el tercer negocio mundial después de las drogas y las armas. Esto sucede por los grandes beneficios que se llevan multitud de agentes implicado tanto de manera explícita (los tratantes, traficantes, propietarios de burdeles donde tiene lugar la prostitución de las mujeres, clientes, etc.) como implícita (personas que se benefician económicamente del ejercicio de la explotación o prostitución, como son los camareros de los locales, taxistas, comercios de venta de alcohol y preservativos, etc.) por tanto, muchos países obtienen de este negocio mucha riqueza dentro de su PIB. A este negocio lo llaman mercado o industria sexual (Gloria de la Fuente, 2007) y es posible, gracias a la lógica del mercado y la globalización donde se busca la riqueza a cualquier coste y sin tener presente las consecuencias que genera en los individuos. Además, la gran demanda que existe de estas prácticas permite su existencia.
Hay que diferenciar entre ambos conceptos: trata hace referencia al transporte de una persona para esclavizarla y tener beneficios a costa suya. No implica salir de una frontera a otra y la persona, desconoce que se va hacer con ella. En cambio, el tráfico consiste en la facilitación de la entrada ilegal de una persona a un Estado. Hay consentimiento por parte de la persona y se genera un acuerdo o consenso con el traficante aportando cierta cantidad de dinero. El traficante se desentiende de esa persona una vez que ha salido del Estado al que pertenece. Uno de los aspectos muy graves de la trata es que atenta contra los derechos humanos (derechos de igualdad, libertad, vida digna, no discriminación por razón de género, etc.). Una vez que se llega al lugar de origen, se genera una deuda económica interminable para la mujer que tiene que pagar al tratante siendo explotada sexualmente, por tanto, comienza a ejercer la prostitución en contra de su voluntad.
Las causas de este ejercicio son: factores económicos (pobreza); factores sociales (desigualdad de género); factores políticos (guerras, corrupción, violación de Derechos Humanos, etc.); y factores culturales (machismo, niveles educativos, discriminación, etc.).
Desde Sevilla se actúa ante estas situaciones mediante el Plan de Acción Integral para promover la Erradicación de la Trata, la Prostitución y otros tipos de Explotación Sexual 2010-2015. Tiene un carácter abolicionista sobre estas prácticas y por ello, no busca la regulación de la prostitución. Una de sus medidas principales es el apoyo y reinserción de las víctimas de la prostitución y trata. Este plan fue idea de la Delegación de la Mujer que contó con la colaboración otras organizaciones no gubernamentales y otras entidades no lucrativas, implicando al Ayuntamiento de Sevilla para poner el marcha el Plan. Desde esta medida se considera la prostitución y trata como un tipo de violencia de género ya que son unas prácticas donde no hay una expresión de libertad sexual de la mujer, sino que tiene lugar la violencia, pérdidas económicas, exclusión social, estigmas, etc., y están arraigadas, a la cultura machista, sexista y patriarcal.
Jill, también mencionó el III Plan Director de Igualdad 2010-2012, el cual trabaja también la violencia de género, explotación sexual y la trata. Uno de sus objetivos es sensibilizar y educar a la población para unas relaciones igualitarias exentas de violencia e intenta crear consciencia en la sociedad sobre estos problemas, ya que tienen un carácter social y no individual (“culpabilizando” a las mujeres). Por tanto, se trata también de dar un toque de atención a las personas (especialmente hombres) que hacen uso de este tipo de explotación sexual pues, el consumo abusivo y la gran demanda de estos ejercicios es lo que permite que estas injusticias que atentan contra los derechos humanos existan.
Sobre otras intervenciones que llevan a cabo desde asociaciones nos comentó Jill, que se desarrollan una serie de entrevistas, donde entra en contacto el/la educador/a social con las mujeres en los pisos o lugares donde trabajan. También se les asesora para conseguir los papeles legales de residencia o el pasaporte, se les acompaña al centro sanitario, y dan charlas sobre salud, entre otras funciones.
La exposición de Jill ha tenido un contenido muy interesante y desconocido y ella, se ha expresado con total claridad y mucha seguridad. Además, ha aportado unos ejemplos muy directos y que ella misma ha experimentado para reflejar la situación que viven las mujeres que sufren estos engaños. Lo que ha faltado es un poco de más dinamismo en la clase pues ha sido muy teórica.
Una de las frases que me ha gustado mucho escuchar porque muestra claramente la situación de inferioridad que presenta la mujer en el mundo ha sido: “No hay ninguna sociedad donde las mujeres tengan los mismo derechos que los hombres”.
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